Primera parte de la entrevista realizada por Óscar Fisterra en viernes 14 de diciembre de 2018, en el Auditorio Nacional de Música de Madrid, a los músicos de la Orquesta Nacional de España (O.N.E.) Pepe Sotorres, flauta solista, y Adán Delgado, trompeta solista.
Jordi Lahispaniola
Asistente de artistas... ahorita mismo descansando
BIO-LIBER: Música y Psicología: Pepe Sotorres & Adán Delgado
Segunda parte de la entrevista realizada por Óscar Fisterra en viernes 14 de diciembre de 2018, en el Auditorio Nacional de Música de Madrid, a los músicos de la Orquesta Nacional de España (O.N.E.) Pepe Sotorres, flauta solista, y Adán Delgado, trompeta solista.
BIO-LIBER: Música y Libertad: Pepe Sotorres & Adán Delgado
Tercera parte (y última) de la entrevista realizada por Óscar Fisterra en viernes 14 de diciembre de 2018, en el Auditorio Nacional de Música de Madrid, a los músicos de la Orquesta Nacional de España (O.N.E.) Pepe Sotorres, flauta solista, y Adán Delgado, trompeta solista.
BIO-LIBER: Entrevista
En la Illa da Toxa, entre abril de 1933 y septiembre de 1935, Ramón María del Valle-Inclán entrevistó a unas cuantas personas notables:
Shakespeare Hernán Cortés Galileo Rosalía de Castro
la Sombra de la Santa Compaña Rubén Darío Jesucristo la Muerte
Las actas de aquellas entrevistas, que levantó Álvaro Cunqueiro, han llegado hasta nosotros.
Es la mejor antología de entrevistas que conocemos.
Shakespeare Hernán Cortés Galileo Rosalía de Castro
la Sombra de la Santa Compaña Rubén Darío Jesucristo la Muerte
Las actas de aquellas entrevistas, que levantó Álvaro Cunqueiro, han llegado hasta nosotros.
Es la mejor antología de entrevistas que conocemos.
BIO-LIBER: Juan Carlos Monedero CINE, 15M y LIBERTAD
Tercera Parte de la entrevista realizada por Óscar Fisterra el viernes 2 de noviembre de 2018 en la librería Visor-Libros de Madrid, Parte Final.
BIO-LIBER: Juan Carlos Monedero POESÍA y FEMINISMO
Segunda Parte de la entrevista realizada por Óscar Fisterra el viernes 2 de noviembre de 2018 en la librería Visor-Libros de Madrid.
BIO-LIBER: Juan Carlos Monedero LA IZQUIERDA QUE ASALTÓ EL ALGORITMO
Primera Parte de la entrevista realizada por Óscar Fisterra el viernes 2 de noviembre de 2018 en la librería Visor-Libros de Madrid.
Elías Deià menos un café
el ser humano no es tan virtuoso para con la poesía dar lugar a un
mundo justo además –apunta elías hay que conquistar la inmortalidad para
hacer justicia
ciertas mañanas uno despierta con el sueño de rimbaud tomado enfría un café espeso sin azúcar y siente el déjà vu desvanecerse nos calzamos salimos a la calle y vivimos otra vida –elías también
yo compré un libro en abril para regalar a mi amigo un vate menor de provincias o mejor de aldea llamado deià improbable la orquídea pero no imposible –reza la dedicatoria escrita para el juglar mediterráneo y su comprometida salinidad
elías lleva tiempo sin escribir –silencio poético comentan los amigos tiempo ya sin arrancar leve el canto sin vibrar en vulgar o de viva voz sin visitar las musas sin bañarse en las pozas cristalinas de un río esta tarde lenta está especialmente mudo el poeta sólo escucha –los amigos lo saben lo sabemos hay momentos donde el silencio activo y atento son también coloquio
tal vez la palabra poesía nos comprometa a todos la profesión lírica requiere de menos hígado y de más diplomacia la hegemonía de la belleza es ciertas veces una pasarela léase promoción cuando decimos pasarela –elías ahora sonríe y parece que coincide otras veces con un café de más no renunció a la vieja escuela cínica de corinto
se nos hace tarde y hay noches dónde el infante terrible se retira recoge sus papeles y encuentra su ejemplar dedicado lo dejé sobre la mesa que compartimos –pregunto a elías sobre la cita del verso seleccionado su conveniencia lo tomé para ti –añadí tal vez el café de más hoy sobra
ciertas mañanas uno despierta con el sueño de rimbaud tomado enfría un café espeso sin azúcar y siente el déjà vu desvanecerse nos calzamos salimos a la calle y vivimos otra vida –elías también
yo compré un libro en abril para regalar a mi amigo un vate menor de provincias o mejor de aldea llamado deià improbable la orquídea pero no imposible –reza la dedicatoria escrita para el juglar mediterráneo y su comprometida salinidad
elías lleva tiempo sin escribir –silencio poético comentan los amigos tiempo ya sin arrancar leve el canto sin vibrar en vulgar o de viva voz sin visitar las musas sin bañarse en las pozas cristalinas de un río esta tarde lenta está especialmente mudo el poeta sólo escucha –los amigos lo saben lo sabemos hay momentos donde el silencio activo y atento son también coloquio
tal vez la palabra poesía nos comprometa a todos la profesión lírica requiere de menos hígado y de más diplomacia la hegemonía de la belleza es ciertas veces una pasarela léase promoción cuando decimos pasarela –elías ahora sonríe y parece que coincide otras veces con un café de más no renunció a la vieja escuela cínica de corinto
se nos hace tarde y hay noches dónde el infante terrible se retira recoge sus papeles y encuentra su ejemplar dedicado lo dejé sobre la mesa que compartimos –pregunto a elías sobre la cita del verso seleccionado su conveniencia lo tomé para ti –añadí tal vez el café de más hoy sobra
| Corinto, Grecia |
El Capital perdido
Durante el cuarto curso de Política, cuando yo tenía veintiún
años, mi profesor de Teoría y Sociedad me proporcionó un ejemplar de una
edición de El Capital donde sólo figuraban los temas
más científicos y tal vez más reveladores. Además, se habían suprimido
secciones desconectadas del hilo argumental del ensayo, casi por enteras
incluidas en el Tomo I y Tomo III de la obra de Karl Marx. La
edición la llevó a cabo El Viejo Topo, y
constaba de 200 libros numerados, editados en cartoné verjurado color tierra y
con papel satinado en el interior. La selección y la traducción estaba
realizada por Manuel Sacristán y se incluía una introducción
elaborada por él mismo.
He lamentado más
de una vez –por ejemplo, ahora– la pérdida de ese ejemplar –digamos que una
cuidada edición introductoria– que se titulaba: Teoría selecta de El
Capital en Londres.
Luego con los
años he visto algunas de esas selecciones de la obra de Marx más
o menos aceptables, antologías de El Capital o de la Crítica
de la economía política. Hace años circulan obras completas del escritor y doctor alemán,
con prólogos que el propio Marx hizo de su obra, y con
epílogos de Friedrich Engels o Walter Benjamin,
entre otros. Tengo un par de ediciones de poemas que K. M.
envió por carta a Johanna von Westphalen, se puede observar con detalle la
caligrafía del joven Marx vindicando la elegancia cosmopolita de la gentil Jenny.
Pero sigo
creyendo que aquél ejemplar que me facilitó mi profesor, Francisco Fernández Buey,
estaba expresamente orientado a incentivar el cálculo y la ciencia del
estudiante, iniciarlo en el sistema económico y científico social, a través de
las teorías más concretas del investigador alemán. He profundizado sobre la
ciencia económica y política y su innovación, la realidad y la tecnología más
practicable. Es cierto que me dedico al periodismo poético y a la inversión
industrial –mis amistades lo saben– y guardo más tiempo para lo segundo que
para verter poesía, pero aún lamento la pérdida de ese ejemplar grabado con el
número XXII al lomo y dedicado a Jordi Lahispaniola por Manuel
Sacristán en 1982 sitio México.
![]() |
| Dal't Villa, Ibiza |
La hija de Fidias
Tuvimos noches en Atenas repletas de luz. La literatura y más concreto la
tragedia era un espectáculo de antorchas y flechas ardientes, la satinada
imagen de la amazona espartana, de
largas piernas desnudas, danzó libre en los teatros. Nosotras fuimos las
primeras en representar la victoria de la mujer en el Acrópolis. Dimos luz a la ciudad para salir de las tinieblas
del hombre. Nos favorecimos del drama y la comedia, para iluminar las plazas y
apagar los mitos, los últimos poetas píticos de Delfos
nos dejaron paso, no sin resistencia. La retórica se alzó en Grecia, reclamó su canto femenino y democrático, Atenas repleta de luz fue nuestra.
El encargo de la grandiosa estatua de Atenea es la historia de mi padre. Él fue educado en el
círculo de Aspasia y Anaxágoras, aprendió música con Darión, que hacía sus propios instrumentos para ser
interpretados en la biblioteca del Ágora,
antiguo discípulo de Pitágoras, y como
él componía en pentagrama, con una caligrafía elegante, semejante al dibujo de
un templo de seis notas o seis columnas. Es ahí -cuenta Aspasia- donde Fidias
se enamoró de la arquitectura definitivamente, aplicó la precisa escala musical
para dibujar el templo de Hefesto y del Partenón, la música se transformó en dibujo, el equilibrio se
representó a gran escala. La armonía constituye la belleza del cuerpo, de la
misma manera que la sabiduría es la expresión más alta del alma. Los desnudos
de Fidias guardan armonía y sabiduría. No reciben el mensaje de nuestra
angustia y de nuestra ignorancia. Como Atenea
Partenos, como Niké
alada, como la Hidra de
bronce, esos cuerpos gloriosos fueron esculpidos para siempre, y Fidias les concedió una equilibrada permanencia: esa armonía
feliz y sabia con que se exhiben ante nuestra vida inquieta.
Ensayo sobre Baudelaire
Por una parte se han publicado ciertos ensayos
sobre Baudelaire de excelente calidad en distintas lenguas, incluida la
castellana. Por otra parte, el ensayo sobre Baudelaire ha alcanzado la
categoría de best-seller. Son numerosísimos los libros publicados sobre la vida
y obra del dandy parisién, y cada año se editan nuevos estudios que transforman
y modernizan la imagen del autor de Las Flores del mal.
Jean-Paul Sartre publicó su libro
Baudelaire en 1946, haciendo del ensayo literario un género de la modernidad existencialista.
El dandismo –señalaba Sartre– frente al
poder y la moral teocrática, ha de combatir, y mantenerse en la pura gratuidad
de la resistencia. Ante eso, el dandismo es ceremonial, y Baudelaire no ha
cesado nunca de insistir en ello. Es –en palabras del poeta– el culto del yo,
bajo la visión del sacerdote y la víctima.
Charles Asselineau escribió, tal vez, el
más cercano y fraternal ensayo sobre su vida y obra, y donde señalaba que
Baudelaire tras el reconocimiento y el descanso que le causó la publicación de
la segunda edición de Las flores de mal se dedicó a escribir sus ensayos más
acertados: Salón de 1859, Estudio de Théophile Gautier, Los Caricaturista
franceses y extrajeros, Estudio sobre Edgar Allan Poe, Estudio sobre Delacroix,
Críticas literarias. Ese descanso tan fructuoso –señalaba Asselineau– era demasiado hermoso y
también Baudelaire justificaría la superstición de los musulmanes, que temen,
como si de una emisaria de calamidades se tratase, la plenitud de la felicidad.
La hipótesis de René Laforgue sobre el
comportamiento de Baudelaire en el burdel coincide punto por punto con las
convenciones y tradiciones de la historia de la literatura. El autor del libro
El fracaso de Baudelaire. Estudio psicoanalítico sobre la neurosis de Charles
Baudelaire, publicado en 1931, no toma en cuenta que se llegó a nombrar a la figura de Baudelaire
como el Dante de París, debido al conocimiento vasto que tenía de los mitos y
pasiones literarias de toda época.
Walter Benjamin publicó su libro Charles
Baudelaire, Tableaux Parisiens, en 1923 y amplió sus estudios sobre el genio
francés y la idea del capitalismo en sucesivos trabajos, como Parque Central. El
comportamiento –indica Benjamin– de Baudelaire dentro del mercado literario se
debe a su profunda experiencia de la naturaleza de la mercancía. Baudelaire
estaba capacitado, o bien necesitado, de reconocer el mercado como instancia
objetiva en cuanto tal. Además, debido a sus negociaciones editoriales, se
encontraba en constante contacto con el mercado y sus procedimientos: la
difamación (traída de Musset) y la contra difamación (traída de Víctor Hugo).
Baudelaire, tal vez, fue el primero en expresar una idea original del mercado,
hecho que le dio fama entre sus coetáneos.
En el ensayo Conocer Baudelaire y su obra,
publicado en 1978 por Félix de Azúa, y reditado y ampliado posteriormente bajo el título
Baudelaire y el artista de la vida moderna, se describe cómo el dandy se
contenía, se enfriaba, se mineralizaba ante el prójimo, y se construía, se
decoraba y ornamentaba como una cosa. El dandy se distingue de sus semejantes
por el traje, extremadamente rebuscado o de una simplicidad glacial, por una
actitud estoica y senequista, por un porte escultórico, semejante a un androide.
El sombrero de Moneo
Moneo pasa el peine por los planos, quita
las hojas secas, lo ampuloso, el arabesco y la grasa, los piojos del diseño
–comenta Marta.
A mí me distraen más sus maquetas:
limpias, sencillas, reveladoras. Hemos entrado en la planta baja del museo
Thyssen-Bornemisza, el arquitecto Rafael Moneo expone Una reflexión teórica desde la profesión –Materiales de archivo 1961-2016– con planos, maquetas y
fotografías.
Echo de menos las memorias de los
proyectos y se ven pocos dibujos –apunta Marta– Moneo siempre dibuja cada uno de
sus trabajos, es un clásico, un ciervo blanco de la arquitectura, como Le
Corbusier, Álvaro Siza o Rem Koolhaas.
Ciertas veces me distancio de Marta, le
dejo a su aire, con sus reflexiones, sus teorías, sus planos astrales. La
exposición está ubicada en varias salas, dispone de un buen espacio bajo una
luz blanca un tanto azul, es agradable recorrer las obras, proyectar –intuir
tal vez– la vida en las ciudades alzadas por Moneo.
Ese plano se salva por un pelo –interrumpo
a Marta, que paraba aún en la primera sala– ¿Había un pelo en la Sede principal
de Bankinter? –contesta, sonríe y formula otra vez Marta– Ha pasado el peine
muy fino sobre el croquis de la Fundación Pilar y Joan Miró de Palma de
Mallorca, ha quitado la sobre cubierta, las enumeraciones de la trenza, lo
brumoso y sus rulos. De nuevo sacó el peine, sacó el abrojo y la tinta rancia, el
esquinazo, la junta, el manido encuentro.
Las cosas que dice Marta me ayudan, me
sitúan ante lo que estoy viendo. Hay un museo en Estocolmo, en una de sus
múltiples islas, que ya no son tan islas porque tienen sus puentes, donde se
alzó el proyecto Telémaco hecho de
piedra ladrillar color Moneo, que es el color y el canto de la tierra mía. ¿Por
qué se eleva tan sereno el ladrillo de Moneo, por qué nos relaja tanto? –No le
pregunto a Marta esta vez, sé que guarda respuestas, pero prefiero oírla
discurrir: Por las líneas, por los sueños pasó una y otra vez el peine, buscó
la maraña, esa enredadera que se posa en las mesas paralex de los arquitectos.
Una vez más pasó el peine por la cabeza calva de la ciudad, despeja cada una de
las escaleras, los jardines, las plazas.
Moneo vive pegado a un lápiz. Con un lápiz
puedes dibujarlo todo: el trazo fino y sus sombras, la arquitectura de gran
escala y los proyectos que no verán su luz, que no se materializarán. Moneo
–apunta Marta– ha creído siempre en la sencillez del lápiz, sin caer en la
tentación de la utopía, ha sido deliberadamente no-utópico, sin tanto
narcisismo, sin tanta contradicción. El lápiz de Moneo no da puntada sin hilo.
El ojo de Trueba
La intimidad es también, en la vida del
artista, un gran tema y un asunto solemne. Ayer me encontré a Trueba en el
barrio de Ventas, iba camino de Arturo Soria, llevaba una Guía del Ocio bajo el
brazo. Nos miramos de lejos y me sostuvo la mirada como le sostienen los
amos a sus perros, pude verle muy de cerca. El ojo de Trueba no es de Trueba
sino de Buñuel, de Kubrick o de Jean Paul Sartre –que no era cineasta– como lo
fue John Ford o Buster Keaton, pero sí que habitan el ojo de Trueba.
A Trueba el ojo se le va a la derecha,
pero todos vemos que se pierde por la izquierda, donde la luz emite sus ondas gamma ultravioletas,
más allá de las lunas de Orión o las puertas de Candeal o los túneles del tren de Sóller, una
frecuencia visual que se emite mientras los cuerpos celestes aguanten la
llegada de la tercera República.
Trueba no se quedó bizco de un soplido, ni
por compartir lentillas. Trueba se quedó bizco de mirar las estrellas, en un país
color ocre años cincuenta o años sesenta, donde se vivía mejor con los ojos
cerrados, y sin hablar mucho de ciertos temas y de otros menos o nada, que para hacer
cuatro duros es mejor callarse, y para llenar las salas es mejor
mirar para otro lado, y da igual si los duros son euros o dólares.
Paterson
Paterson es un conductor de autobús, además
de un pueblo de New Jersey y también un poeta. Escribe casi a diario en un cuaderno
casi secreto, donde leen un poco su mujer, ciertos viajeros de autobús, su
perro, su barman, una jovencita poeta… y un amabilísimo ciudadano japonés, que
se parece un tanto a nosotros mismos, y viste de negro y regala cuadernos en
blanco, para que Paterson los escriba.
«Nada es original. Roba de cualquier lado
que resuene con inspiración o que impulse tu imaginación. Devora películas
viejas, películas nuevas, música, libros, pinturas, fotografías, poemas,
sueños, conversaciones aleatorias, arquitectura, puentes, señales de tránsito,
árboles, nubes, masas de agua, luces y sombras. Selecciona sólo cosas para
robar que hablen directamente a tu alma. Si haces esto, tu trabajo (y robo)
será auténtico. La autenticidad es incalculable; la originalidad es
inexistente. Y no te molestes en ocultar tu robo, celébralo si tienes ganas. En
cualquier caso, siempre recuerda lo que dijo Jean-Luc Godard: “No es de donde
sacas las cosas, es en donde las pones.”»
—Jim Jarmusch,
The Golden Rules of Filming
Roma y Marforio
Ciertas veces en las plazas de Roma la luz
traspasa los cuerpos, ocurre en La Piazza Montecitorio, en La Piazza
Campidoglio o en la La Piazza di Spagna. La mirada del viajero, extranjero o
italiano, se eleva por su arquitectura, las piedras filtran la luz, la ciudad
se transforma y nos deja a un peldaño del sueño.
Roma se sueña, todos los sueños conducen a
Roma. Adriano, Michelangelo o Bernini lo sabían. La capital de la civilización
se sueña a sí misma y en ella soñamos todos. Roma es una puerta a las estrellas
de la belleza. Los arquitectos lo saben/sabían, desde Roma podemos elevarnos a
cualquier parte. Tan sólo basta con mirar por el ojo de la cerradura.
a qué olía madrid en dos mil dieciséis
a perfume con base de incienso a tierra en
los patines a hoja en blanco que ciertas veces tiene un gusto a límite y otras
a charca o hierva nutricional ahora que madrid ha dejado de escupir tabaco y
sabe más a lencería y a jean negro de arquitecta sentado al estudio con ese
aire a diseño y obra que tiene el segundo año profesional y a mí la hoja en
blanco me repite poesía qué pringao y qué pérdida de tiempo qué flor de ocio
qué vacaciones traslandando papeles y escritorios bajo las ventanas en un
madrid muy profundo y muy adentro que pierde su olor a calle y polvo y sabe más
a frutos rojos y a mandarinas las mismas que tú preparas al desayuno y nos
ayudan tanto a enfocar la mañana a construir lo bueno y a vitaminar el amor
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