Jordi Lahispaniola


Asistente de artistas... ahorita mismo descansando


Elías Deià, poeta jondo


         algo cansado si pienso en las últimas semanas todo color naranja oxidado

      subimos una escalera desvencijada y jordi me hizo entrar a tientas a un estudio de playa

       la hemorragia del sol puso perdida la tarde salí a la terraza a cantar 

                 escribir no salva como creían pepe hierro y ángel gonzález y como desearíamos todos pero sí que alivia

Elías Deià, poeta caribe


   
             elías creía a ojos cerrados en signos de bienaventurados y ciertas supersticiones haitianas  -por ejemplo-  no se debe atravesar el océano porque se orina sangre

            así es la maquinaria fantástica de la heteronimia el ser múltiple de las “verdades” de las vivencias el fracaso de la inquietud moderna como las virtualidades de pessoa un desastre que le impedía en el sentido común del término ser poeta

            lo que le pasaba a elías es que no dejaba de leer poesía caribe repletita de tiburones tigres y magia simpática y aquellas cinco morenas agraviadas todavía clavaban alfileres en su figura de barro y al él le pasaban cosas increíbles como que lloraba por las uñas por los dientes o por los genitales y de una manera elástica sufría una inquietud silenciosa maloliente y tácita

Sueños de Homero



la máxima de mi padre que más bien era de homero dice que los sueños son de júpiter y que él los envía y que un día han de realizarse

Elías Deià, foto poeta


El infierno es estar ahí, en ese poema medio construido o no estar o no acabarlo. Los directores de cine prefieren la garantía de un final feliz.
Elías va dibujando círculos a lo largo de la ría, yo le preguntaría, pero sé muy bien que no habla.
No quiere decir tu nombre, no hace falta, tú lo arrancas sin esfuerzo y tal vez digas el suyo.
Más bien cae la tarde que nadie quiere, cuando el poeta guarda silencio, fuma y escribe con mi mismo lapicero.
Fui alguien que casi conoció a Elías Deià: quién era, quién es, a quién hablo, qué escribo.

Elías Deià, poeta oxidado

          Elías es perezoso en lo que se refiere a la vida práctica, y poco hábil además, su experiencia es errante a los dos lados del océano o en ciudades exóticas, escribe cartas a Verónica, que conoció en una isla del sur, conversa el día entero con lagartos y la poesía se le oxida como el hierro.