Me levanté temprano, como
un buen funcionario, a la hora que abren el Metro y las cafeterías. Las porras
y el café con leche en Chamberí están igual que en todas partes. Ya no hay
diferencia de clases –en cuanto a las
porras o café con leche– entre los
barrios de Madrid.
Tenía cita, o medio cita
sin confirmar, en la Concejalía de Cultura y Espectáculos. Mis
trámites llevaban tiempo interpretados al modo larghissimo, extremadamente lento, y no me iban bien o no me
iban, e insistí en hablar con el Concejal.
El despacho del Señor Concejal de Cultura y Espectáculos dormía la siesta del Fauno con música de Debussy, interpretada por la Banda Municipal de Conserjes, Administrativas y un Director Adjunto a la batuta.
Imposible reunirse con el
Señor Concejal –en lento moderato, decía
el adjunto– Anoche prolongó su jornada pública hasta muy tarde imponiendo cruces,
medallas, oros, bandas y lazos a los premiados por su promoción artística y
cultural de Madrid en el Teatro Joy Eslava: condecoró a Mario Vaquerizo, Terelu
Campos, Bertín Osborne y otras tantas celebridades. Estuvo hartamente ocupado,
hoy por la mañana no recibe visitas.

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