Jordi Lahispaniola


Asistente de artistas... ahorita mismo descansando


Elías dos vasos

               Elías cuando llega a casa se sirve dos tragos de orujo en dos vasos y brinda con él mismo. Se enciende un puro canario y empieza a echar de menos su vida anterior y, sobretodo, a su esposa.
          El olvido está lleno de memoria. La zona de sombra late incesante desde su corazón sordo y gritón, como una caries, un fastidio o un incordio. La zona de sombra reluce intermitente bajo la tormenta. Dar otro nombre a la rosa o a la tormenta es deberle algo a Shakespeare o a Hamlet o algún otro personaje ridículo que soñó ser o no ser, vivir o dormir sin más.



















        Tal vez Elías sea muy especulativo, soñador o algo flipado. Especulativo tiene que ver con “speculum” espejo. El mundo es reflejo, el mundo es posibilidad, el mundo es medio invento, y esta noche prefiere inventarse a dos vasos.

Ella y él, los de entonces, ya no son los mismos, aunque a veces se fijen en la misma tormenta, escuchen la misma canción o brinden consigo mismo. Ha pasado mucho tiempo, media vida, pero hoy a Elías le desanima el brindis que no acaba. La noche le afecta.

Ridículos de amor II

cuando amo a los demás
ellos se aman a sí mismos algo más
esta debe ser mi gran rima cursi
y sin embargo verdadera
las revelaciones hondas
tienen su forma ridícula

Boxeador, periodista o novelista

                Francisquito es una puta esquinera de las letras: colabora con el diario más carca de Mallorca, escribe para cualquier editorial que le publique y pelotea a cualquier enterado de revista regional, elevándolo a la altura platónica del intelecto.

                Nunca ha tenido sensibilidad culinaria alguna: mezcla con indiferencia una gaseosa con buen vino, las pastas del té con queso, el chorizo con un whisky de quince años, el vaso de tubo alto para el gintónic.  
      
                En septiembre me lo encontré por las Ramblas Duques de Palma, venía con su novia Mercedes, que tenía un padre que fue boxeador, campeón de algo, me enseñaron una fotografía cerrando la guardia, era una desvaída imagen, luego me dieron una tarjeta donde decía que Mercedes era agente comercial, vendedora de paquetes vacacionales para la tercera edad germana. Francisquito hizo una especie de amago de lanzarme un gancho o un crochet de izquierda cuando hablaban de boxeo, pero terminó diciendo a Mercedes que yo era un tipo muy enrollado, estupendo, divertido y enérgico, pero que la gente se confundía y pensaba que era gilipollas. Me sorprendió despistado el golpe bajo.

Elías de café

      

        hoy hace calor de verdad, me siento en la terraza del café arriaga a ver pasar piernas, el arenal bilbaíno ha ganado en luz, color y foto depilación

             apenas presto atención a la lectura de poeta en nueva york, la ría es una corriente de faldas mínimas, shorts y vestidos cortos

           ¿por qué me gusta tanto el andar femenino, esa línea de ave esbelta o ligera, ese movimiento de culo y caderas, la manera de alejarse moviéndose toda sí en danza, como un dibujo al vuelo, en una secuencia corrida de anatomía femenina?

           quiero meter mano, como gustaba lorca, entre los muslos

Ridículos de amor

  
       






         en el amor no hay clases
      disfruta tanto

      el que está arriba
      como el que está abajo