Jordi Lahispaniola


Asistente de artistas... ahorita mismo descansando


Noches de verano en decúbito supino

Ciertas noches son vapor, música o perfume, esas noches no nacieron para ser pensadas o escritas, y son lunas o noches de arcilla sobre la arquitectura de los tejados, cuando la ciudad emite melodías de jazz por las ventanas, por las luces o por los jardines, que han elevado sus flores desde las calles, en esta hora recién regada, donde Madrid es un Alcázar sobre un bosque violeta. 

      Sólo el amor cambia por completo el paisaje, es una de sus diminutas facultades, desvelar otros escenarios de súbito, en decúbito supino y por ciertas terrazas o áticos.














       Los amantes se marean con estas visiones o con esta sensación y se tumban de espaldas, ambos cogidos de la mano y con las piernas entrelazadas, mirando las estrellas, que son como luces de ciudad o melodías de jazz y huelen a boj, sauce y álamo verde. Hasta los novios japoneses que se casan sumergidos en piscinas vestiditos a lo occidental lo respiran y lo sienten, hay un paisaje de estrellas, jazz y arcilla que se filtra en las piscinas como el cloro –le decía a Almudena y los dos reíamos y nos mareábamos, si cabe, un poco más.

Ridículum Vitae Management

he sido soy ni mucho ni poco más bien poco parece que hago pero no hago

he fumado sobre planes de negocio hasta mantener su gestión formulada nicotizada y algo miope

qué verso qué humo qué metáfora qué rentabilidad de ceniza y bonos trimestrales



mis nombres mis actitudes o mis planes también son de pluma o de nube

de una gran burbuja hecha con tabaco sudor y pólvora publicitaria

qué business qué gestión qué marketing qué peste a humo y axila






comenzar poeta o manager y acabar con careta anti humo es una malísima rima

no sé si mi ridículum vitae evidencia tanto

Teatro Rojo

                Necesitaba entrar en todos los teatros, en los teatros en venta, en alquiler o a medio cerrar de Madrid: el Teatro Martín, el Teatro Cómico, el Teatro Arniches, el Teatro Alfil o el Teatro Lara… más allá de comprarlos, alquilarlos o no, quería meter los pies en ellos, me interesa su historia, su vida, su legado. Esta tarde de miércoles venía de meter los pies en el Gran Teatro Salamanca. El taxi se atascaba por las calles. Julio Anguita echaba un discurso con formato de entrevista por la Sexta Radio, y era un discurso con un par, una lengua valiente, una ironía guerrera. El brujo de la tribu estaba enfadado y defendía una segunda república, desterrando IrracioNacionalismos, Austeridad y Monarquías. Yo iba con la cabeza pegada al respaldo del asiento delantero, el chófer y yo íbamos prestando atención. Por fin un taxista de izquierdas –comenté­– ¡Madrid está cambiando! –me dijo.

                
         
          El empresario me había recibido un par de horas antes en la calle Conde de Peñalver, acera de los pares, en un piso bajo interior, una casa de portería mal reformada en oficina, o sea, alquilada a la comunidad de vecinos  –me dije–  y además muy mal
iluminada, con muebles de oficina apañados y títulos comerciales, académicos o dios-sabe-qué en las paredes, casi todo falso e

Andante Moderato

                     Me levanté temprano, como un buen funcionario, a la hora que abren el Metro y las cafeterías. Las porras y el café con leche en Chamberí están igual que en todas partes. Ya no hay diferencia de clases  –en cuanto a las porras o café con leche–  entre los barrios de Madrid.

                    Tenía cita, o medio cita sin confirmar, en la Concejalía de Cultura y Espectáculos. Mis trámites llevaban tiempo interpretados al modo larghissimo, extremadamente lento, y no me iban bien o no me iban, e insistí en hablar con el Concejal.

             El despacho del Señor Concejal de Cultura y Espectáculos dormía la siesta del Fauno con música de Debussy, interpretada por la Banda Municipal de Conserjes, Administrativas y un Director Adjunto a la batuta.

         Imposible reunirse con el Señor Concejal  –en lento moderato, decía el adjunto– Anoche prolongó su jornada pública hasta muy tarde imponiendo cruces, medallas, oros, bandas y lazos a los premiados por su promoción artística y cultural de Madrid en el Teatro Joy Eslava: condecoró a Mario Vaquerizo, Terelu Campos, Bertín Osborne y otras tantas celebridades. Estuvo hartamente ocupado, hoy por la mañana no recibe visitas.

Nuestro tiempo










         

nuestro tiempo no es un mar de gasolina donde naufraga la conciencia

no es un corrupto dando tumbos a través de los siglos
ni un diamante de luz cansada

nuestro tiempo no es la justicia con poliomielitis en los 100 metros dólar

no somos pucherito de sombras y pan duro
ni el anónimo que se hunde al fondo del mar

nuestro tiempo no es un sueño ni un deseo de seres extraordinarios


no es futuro ni pasado para unos pocos
ni viene para irse